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Maltrato animal envuelto en papel de regalo

Maltrato animal envuelto en papel de regalo

Maltrato animal envuelto en papel de regalo

Como cada año, la compra venta de animales domésticos se dispara al llegar las fechas navideñas.

Niños y niñas deseando que por fin los Reyes Magos les traigan ese perrito tan mono que sale en la tele, o ese gatito como el que tiene su prima.

Padres imaginando cuán felices serán sus retoños al abrazar por primera vez a esa tierna bolita de pelo.

Mucho se ha hablado ya de la responsabilidad que entraña la tenencia de un animal doméstico y del DESTINO de muchos de ellos meses después de su adquisición.

Más del 30% de los animales que se regalan en Navidad son abandonados o cedidos meses después.

Por primera vez, la nueva Dirección General de Derechos de los Animales ha lanzado una campaña llamada “ni cambios ni devoluciones”, que aspira a concienciar sobre el abandono animal y la necesaria responsabilidad en su adquisición en unas fechas tan señaladas como estas.

¿Y la procedencia de los animales que se regalan?

Sin embargo, poco se ha hablado del origen de muchos de los animales que se adquieren en estas fechas.

Hace varias semanas, la Guardia Civil detenía en Vegas del Genil (Granada) a un hombre que tenía un criadero clandestino, en lo que aparentaba ser un secadero de tabaco, con un centenar de perros de raza.

El citado criador, que preparaba su particular agosto para la época navideña, ha sido acusado de maltrato animal e intrusismo profesional al haber cortado las cuerdas vocales de los animales para evitar que delataran su ubicación.

Más cerca de lo que pensamos

Pero no hay que irse tan lejos. Quién no tiene un amigo o conocido que cría a sus animales varias veces al año y vende a los cachorros.

Quién no ha visto anuncios en distintas plataformas online en los que se ofertan cachorros de raza por personas sin licencia alguna.

Es una práctica socialmente aceptada, si bien, legalmente prohibida y que puede conllevar incluso reproche penal.

Así, por sentencia 263/2019 del Juzgado de lo Penal número 7 de Sevilla, en un procedimiento en el que defendí los intereses de la acusación particular, se condenó a una familia de Alcalá de Guadaira por maltrato animal continuado.

La familia criaba de forma periódica camadas con los perros de su propiedad y vendían los cachorros a través de distintas plataformas.

Para hacerlos más atractivos para la venta, les amputaban el rabo de forma casera, sin la intervención de veterinario y sin el más mínimo conocimiento quirúrgico o de asepsia, causando la muerte de muchos de ellos tras terribles padecimientos.

Intrusismo profesional en el sector de los criadores

La venta de animales por personas carentes de licencia no supone solo una cuestión administrativa, sino que generalmente, viene acompañada de la comisión de delitos ligados a la clandestinidad.

Maltrato animal, intrusismo profesional, tráfico ilegal, fraude, delito contra la hacienda pública y seguridad social y un largo etcétera.

Los preciosos perros que esos amorosos padres regalan a sus hijos, pueden ser la consecuencia de aquellos que viven y mueren en las peores de las condiciones para beneficio económico de su explotador.

Nuestra participación en la compra de animales sin origen conocido nos convierte en cómplices.

Y si hablamos de irresponsabilidades a la hora de adquirir, en el sentido más amplio de la palabra, un animal de compañía, no podemos dejar de hablar de la adquisición de los tan deseados a la vez que denostados PPP; los Perros Potencialmente Peligrosos.

Al decir esas tres palabras, en la cabeza de la mayoría de nosotros aparece la imagen de un monstruo de enorme cabeza y musculosas patas, con afilados dientes y sediento de lucha y sangre.

A algunas personas dicha imagen puede resultarles atractiva o incluso útil a los efectos de protección y en esos casos, la adquisición de ese animal como regalo navideño se convierte en una opción viable.

A muchas otras les resulta aterrador y lo descartaría de entrada, de no ser porque cuando lo adquiere, generalmente siendo un cachorro, tiene un aspecto muy diferente, mucho más entrañable.

En uno y otro caso, la adquisición de estos animales sin la necesaria responsabilidad puede conllevar consecuencias aún más nefastas.

A los pocos meses de adquirirlo, descubren que tienen que tener una licencia, pagar y pasar un curso sobre adiestramiento básico, disponer de un seguro.

Descubren que no podrán pasearlo suelto ni sin bozal, que nadie que no sean ellos podrá pasearlo y que la vida con ellos se complica.

El destino de esos animales en muchos casos no es muy distinto que el de aquellos menos fieros en apariencia.

En definitiva, sí al espíritu de la Navidad, pero con responsabilidad.